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Terapias

Un diagnóstico precoz aumenta las posibilidades de intervención y mejora

Terapia ocupacional

Incrementa la funcionalidad, potencia el desarrollo y previene la incapacidad.

La terapia ocupacional intenta promover la salud y el bienestar de la persona a través de la ocupación. El principal objetivo es capacitar a la persona para que participe en las actividades básicas del día a día, dentro de las cuales se encuentran, limpiarse los dientes, escribir, comer, vestirse o atarse los cordones.

Las mañanas son duras con una parálisis cerebral ya que dificulta la realización de las actividades cotidianas y a pesar de todo se quiere hacer por uno mismo y se odia que los demás tengan que ayudar en todo. La terapeuta ocupacional le ayuda a realizar labores de forma autónoma e independiente mejorando así sus capacidades y favoreciendo la participación de la persona a través del uso de actividades terapéuticas. Dde esta forma se evita que las alteraciones físicas, cognitivas o sensoriales interfieran negativamente en su día a día.

Aplicada a los niños y niñas tiene como objetivo favorecer su desarrollo en todos sus entornos ( casa, colegio, parque…)

Terapia familiar

La terapia familiar se centra en la familia como objeto de intervención, en las relaciones entre sus miembros, en los roles, en la comunicación o las dinámicas que se generan.

El objetivo es fortalecer a los miembros y a la familia como entidad y dotar de recursos a la familia para que puedan actuar de manera colaborativa y gracias a ello disminuir disputas y conflictos que puedan tener entre ellos o bien problemas propios de un único individuo.

Por todo ello, este tipo de intervención intenta involucrar a dos o más miembros de una misma familia de cara a observar y, en caso necesario, modificar, los patrones de interacción entre los miembros de la familia.

La terapia familiar puede ser un proceso en si mismo o en otras ocasiones es un complemento a terapias individuales en las que trabajamos con algunos miembros de la familia para comprender a uno de sus integrantes, pautamos nuevas formas de funcionamiento o, mejoramos la comunicación entre ellos u orientamos como ayudarse entre ellos.

Terapia de Pareja

La terapia familiar se centra en la familia como objeto de intervención, en las relaciones entre sus miembros, en los roles, en la comunicación o las dinámicas que se generan.

Los seres humanos somos seres sociales que necesitamos relacionarnos, sentirnos aceptados, queridos y vincularnos con otros. Las relaciones de pareja son muy complejas, pero están asentadas en tres pilares fundamentales: el afecto, la confianza y la pasión. Cuando iniciamos una relación de pareja decidimos conocer a otra persona y vincularnos con ella, pero no siempre los que vamos conociendo del otro no gusta, no siempre seguimos respetando y potenciando nuestra individualidad y surgen problemas y dificultades que pueden llevar a tambalear la relación.

La felicidad y funcionalidad de una pareja no es sinónimo de “ausencia de conflictos”, el conflicto hace parte inevitable de la vida en pareja, lo que diferencia a unas parejas de otras es la forma como afrontan estas dificultades. Ante los problemas las parejas tienen diferentes alternativas: el divorcio, soportar y/o perpetuar el conflicto o el afrontamiento inteligentemente.

En la terapia de pareja partimos de que ambos integrantes de la pareja siguen queriéndose, deciden apostar por su relación y están dispuestos a involucrarse en realizar cambios que mejoren su relación juntos. El terapeuta analizara áreas de la pareja y su funcionalidad para potenciar aquellos aspectos adecuado y reforzar o generar cambios en aquellos que sean más disfuncionales o estén generando conflicto.

¿Cuándo debemos acudir a terapia de pareja?

  • Cuando siento que tengo una relación toxica con mi pareja
  • Cuando discutimos a menudo o las discusiones nos llevan a faltarnos al respeto
  • Cuando alguno de los miembros no se siente apoyado por su pareja
  • Cuando nos cuesta entendernos o comunicarnos
  • Cuando no conseguimos resolver los conflictos que nos surgen y o bien, huimos y uno se va, dejamos de hablarnos o nos hacemos daños o reprochamos al otro.
  • Cuando hemos tenido un cambio en nuestra relación y nos está costando afrontarlo
  • Cuando nuestra vida sexual no nos satisface
  • Cuando hemos entrado en la monotonía y sentimos que hemos perdido la ilusión y la chispa de la relación.